Hoy sí, soy capaz.

Simplifica. Detente para avanzar.

Parece una contradicción, pero es una de esas verdades que descubrimos con el paso de los años. Y es que nos embarcamos en la vida con demasiadas cosas en la cabeza y pocas en la conciencia. Y la mente, ya se sabe, es “culillo inquieto” y no para en ningún momento. Así que siempre hay algo que resolver, cosas que conseguir, tareas qué hacer, y todo ello, aliñado con esa terrible sensación de que no nos da tiempo. Convertimos nuestra vida en una carrera, de obstáculos, eso sí. Cada día planificamos, agenda en mano, para que todo funcione, para hacerlo un poco mejor, para adaptarnos a las exigencias externas e internas. Encajamos ? como si de un tétric se tratara contestamos WhatsApps, E-mails, preparamos la comida, la cena, arreglamos nuestra casa, planificamos la agenda de nuestr@s hij@s y a veces, hasta el finde fuera para hacer el amor.

Cuando acaba el día, estamos exhaustos y para desconectar, vemos una serie y con suerte, te duermes en el sofá. Erróneamente hemos aprendido que nos sentiremos bien el día que consigamos éxito laboral, tener un buen coche, la seguridad del trabajo, de la pareja, de un buen futuro/éxito de nuestr@s hij@s. Anhelamos ser los mejores profesionales amigos, pareja y maravillosos padres.

Qué buscamos?

En el fondo todos buscamos lo mismo, que nos miren, que nos reconozcan, que nos aprueben, que nos quieran… pero vamos en la dirección correcta?

Hemos creído que cuantas más cosas consigamos fuera, más llenaremos lo de aquí dentro. Y empezamos a quejarnos, del sistema, de la vida, de los demás y a exigir que nos atiendan, nos ayuden y nos den todo lo que necesitamos.

DETENTE

Sólo TÚ puedes darte lo que realmente necesitas, eres quién más sabe de ti. Quizás estés pensando que es muy difícil, todos los comienzos lo son.

SIMPLIFICA

Hoy soy capaz de hacerme cargo de todo aquello que permití, de todo aquello que callé, mirarme y sentir “lo hice lo mejor que pude o supe“. Solo YO soy dueña de mi cuidado y mi bienestar en esta vida.