Mis emociones son mías

Tus estados de ánimo se te presentan como reacciones emocionales, haces o dices cosas casi impulsivamente! Esas reacciones son comportamientos y estrategias aprendidas hace tiempo, y quizás algunas no te gusten.

Sin embargo, esas reacciones y la emoción que tienen detrás son las pistas para que sepas que algo se ha movido dentro tuyo. A través de las herramientas y las estrategias descubrirás qué aspecto tuyo se encuentra detrás de cada reacción emocional. 

Verás que, en el terreno de las emociones no importa cuán pequeños sean los pasos. Cada modificación que realizas, puede ser la clave para que cambie toda la situación. Al igual que en el tablero de ajedrez, donde basta que muevas una sola pieza a otro casillero o que mires el tablero desde otro ángulo, para que pueda cambiar el partido. 

Intentamos enseñar a los niños casi todo lo que les parece importante: lo que está bien o mal, cómo se coge la cuchara, qué se puede tocar o romper, cómo se baila, qué significan las palabras, cómo se resuelve una multiplicación, dónde se encuentra Oceanía,… pero no les enseñamos qué hacer con las emociones. 

Lo aprendemos solos. A veces, probando formas de actuar que se ajusten a lo que sentimos. Y otras veces, siguiendo los modelos de otros adultos…. que también han aprendido solos. 

Así nos encontramos a merced de nuestros estados emocionales. Cuando algo nos atemoriza, alguien nos enoja, o nos ponemos tristes… el cuerpo reacciona temblando o transpirando, y se derrama dentro nuestro un torrente de emociones incontrolables. En esos casos no hay razonamiento que valga: la emoción predomina sobre la razón. 

A veces una emoción parece apoderarse de nosotros: nos sentimos arrastrados como si un animal salvaje condujera nuestro coche a una velocidad increíble, a un destino desconocido. 

Otras veces, nos debatimos entre dos actitudes: nos sentimos entre dos emociones contrapuestas, ahora te sientes como si dos animales salvajes, tiraran de nuestros brazos, amenazando descuartizarnos en el intento! 

¿Cuál es el camino? ¿Encerrar las bestias ? ¿Adormecerlos eternamente? ¡Nada de eso! Las emociones son información que proviene de nuestro interior. 

Mis emociones pueden ser provocadas por un estímulo externo, pero siguen siendo mías. Adecuadas o inadecuadas, útiles o descabelladas, son mías. No puedo extirparlas como un tumor indeseable, narcotizarlas ni reprimirlas. Más vale que las conozca y me entere de dónde vienen, para qué existen. 

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