Psicologia Sanitaria

Reaprendiendo.

“Entre la vida y yo hay un cristal tenue. Por más claramente que vea y comprenda la vida no puedo tocarla”. Fernando Pessoa.

A través de las EMOCIONES

Las emociones son nuestros sensores para entender el mundo y a nosotros mismos. Si las escuchamos, tomaremos mejores decisiones. Para ello hemos de aprender a conectar con ellas, con la emoción, la sensación, pararnos y dejarlas estar ahí. Hemos de recuperar la capacidad de escucharnos.

Un ejercicio podría ser: poner un cronómetro que nos marque un minuto y durante este corto período de tiempo observar nuestro estado emocional y nuestras sensaciones.

Las emociones nos hablan de una necesidad y de la acción para obtenerla.

Implican acción. La rabia nos impulsa a pelear, la tristeza a buscar consuelo, la culpa a mejorar nuestro funcionamiento. Si nos quedamos bloqueados en la emoción pero no nos movemos en busca de lo que necesitamos, es posible que la emoción se quede dentro, diciéndonos a gritos que hay necesidades insatisfechas, mientras nosotros tratamos de anestesiarlas, evitarlas o enterrarlas.

Por tanto, es importante que nos demos cuenta de lo que nuestras emociones nos piden y de qué es lo que nos ayudaría a proporcionárnoslo.

Las emociones fluyen

El control emocional es pan para hoy y hambre para mañana, como mecanismo psicológico tiene el problema de que cuando ocurren cosas que se salen de nuestro control – y casi siempre puede pasar- nos quedamos sin recursos. Por lo tanto es muy importante aprender recursos, REGULACIÓN EMOCIONAL.

Las emociones se mezclan

Cuando se mezclan funcionamos mejor. A ver, podemos enfadarnos (rabia) con alguien a quien queremos (cariño). Y mientras explicamos a esta persona lo que nos molesta, no nos olvidamos de que estamos hablando con alguien a quien apreciamos, de modo que escogemos bien las palabras para no herirle. O podemos sentir tristeza y a la vez apoyarnos en alguien cercano, con un abrazo.

Lo importante no es lo que siento, sino lo que me digo sobre ello y lo que hago con ello.

Tomar conciencia sobre nuestro diálogo interno e introducir cambios en él es una herramienta de regulación muy potente.

He de darme permiso para sentir.

Como todas las emociones tienen sentido y aparecen cuando tocan, la única alternativa real es permitirse experimentarlas. Aprender a sentirlas y expresarlas.

Las emociones no compiten ni se pelean.

Cuando esto ocurre el sistema de procesamiento emocional se bloquea. Puedo sentir cosas contradictorias, el mundo es así, y es esa mezcla emocional la ayuda a darme cuenta de los matices de cada situación. El problema viene cuando, por ej., me enfado por estar triste. La rabia bloqueará la tristeza, que no podrá salir, no podrá marcharse. Da igual cuánto pueda llorar, no será un llanto liberador, no sentiré alivio, sino sufrimiento.

Leyendo NO SOY YO, Dra. Anabel González.