Psicología para Adultos

¿Te sientes incapaz de resolver problemas cotidianos? ¿Notas cierta tristeza, estrés o ansiedad?
¿Crees que no puedes continuar como hasta ahora? ¿Hay algo que te haga sufrir más de lo normal?
LUGAR SEGURO (EMDR)


Entre la vida y yo hay un cristal tenue. Por más claramente que vea y comprenda la vida, no puedo tocarla»

A lo largo de la vida adulta todos pasamos por etapas complicadas en las que se nos hace más difícil avanzar. Obstáculos, circunstancias externas o factores personales de todo tipo pueden provocar un malestar y un sufrimiento emocional difícil de resolver SIN la ayuda de un profesional.

La terapia es un proceso de trabajo y reflexión para construir nuevos significados, recursos y herramientas para el cambio.

La prolongación de episodios de angustia, ansiedad, estrés, bloqueo o desencanto puede tener efectos muy nocivos para nuestro bienestar emocional. No pedir ayuda ni poner solución a tiempo puede conducirnos a estados de depresión o evolucionar hasta comprometer nuestra salud física y mental con alteraciones de todo tipo.

Si no sabes cómo seguir adelante en nuestra Consulta encontrarás un equipo humano, cercano, riguroso y especializado. Trabajamos conjuntamente en un entorno cálido y confidencial para que puedas resolver en el menor tiempo posible tu malestar, tus dificultades, desde tu menor preocupación hasta el dolor de cabeza más angustioso. Lo haremos entre todos, pero siempre pensando en ti: tu personalidad, tus circunstancias, tu perspectiva de futuro y tus necesidades de ahora.

Equipo PSICOLOGÍA mjdionisio

Psicologia Infantil y Juvenil MJDionisio

Terapia para niños, adolescentes y sus familias


Cuando los niños/as y adolescentes presentan dificultades que ni ellos ni los padres saben cómo gestionar y afrontar, es recomendable pedir ayuda profesional. Actuar con la mayor prevención posible es esencial para resolver la mayoría de dificultades.

«Desde la emoción se aprende mejor»

Maria José Dionisio

Te podemos ayudar en el ámbito clínico y escolar

Dificultades y/o problemas de relación, conducta. Miedos, ansiedad, depresión

Dificultades y/o problemas de aprendizaje.

TDAH /Trastorno Específico del aprendizaje

Baja motivación y autoestima

Entrenamiento y mejora en Inteligencia emocional y habilidades sociales.

Talleres psicoeducativos, charlas y programas específicos

“Emocional·mente &cuerpo”

Notar “mariposas en el estómago”, tener un “nudo en la garganta” que algo nos siente “como una patada en la boca del estómago” que nos “rompan el corazón” o que pensemos que “nos va a estallar la cabeza” no son solo frases hechas. Se trata de sensaciones reales que se desencadenan en diferentes partes del cuerpo cada vez que experimentamos una emoción, sea ésta miedo, tristeza, alegría, vergüenza, envidia, felicidad o sorpresa. Y son tan reales como el dolor de muelas.

Al igual que utilizamos todas estas expresiones, también solemos decir que “ al mal tiempo buena cara…” y ahí está la clave. Al mal tiempo no hay que ponerle buena cara. Al mal tiempo la emoción que toque.” Las emociones se han de sentir, regular y ventilar.


Muchos hemos crecido diferenciando entre emociones positivas y negativas, si bien es cierto que algunas son desagradables o muy desagradables y no las toleramos tan bien como las agradables, todas, todas son sensores de información. Pero no te preocupes, lo bueno de esto es que crecemos aprendiendo y podemos seguir haciéndolo.  Se trata de practicar y practicar. Ya lo decía mi padre, “el movimiento se demuestra andando

Las emociones se manifiestan a través del cuerpo, si nos fijamos bien, los niños no las esconden: saltan, gritan, son puro movimiento. Es mucho más frecuente que un peque manifieste tristeza o ansiedad en forma de molestia gastrointestinal (dolor de barriga) o de dolor de cabeza a que venga a decirnos: “mami me he dado cuenta de que siento tristeza por la culpa que me produce haber tratado mal a mi amigo en el cole”.

Ciertamente eso no suele ocurrir. Primero de todo, porque su cerebro no está todavía suficientemente desarrollado y las emociones se manifiestan en el plano corporal y en un estado mucho más puro que cuando adquirimos el lenguaje para expresarlas. Segundo, aprendemos de nuestros cuidadores, principalmente de nuestros padres en los primeros años y más tarde de personas referentes que están a nuestro lado, maestros, abuelos, algún entrenador o profe de la extraescolar que realizábamos.  Pero ¿y si esas personas no conocen el lenguaje emocional?  si van por la vida controlando, suprimiendo y evitando las emociones eso es lo que aprendemos. Nos miramos y nos amamos como nos miraron y nos amaron, y a veces no nos hemos sentido vistos, comprendidos o amados.

También es cierto que la situación actual no permite dedicar tanto tiempo o todo el que nos gustaría a la crianza de nuestros peques. Los padres de hoy somos capaces de estar horas y horas explicando a nuestros hijos cómo hacer un problema de mates ( y si no tenemos tiempo pagamos lo que haga falta), pero no nos planteamos invertir en lenguaje emocional o la enseñanza de ciertas habilidades sociales. Y esto, al contrario de lo que pueda parecer, también se puede enseñar. No se trata de dejar de lado las capacidades cognitivas, sino de dar a lo emocional la misma relevancia que a estas. Pero no vamos a trabajar desde la culpa, “nuestros padres lo hicieron y lo hacen lo mejor que sabían y saben, con los recursos de los que disponían y disponen.”

Por lo tanto, somos el mejor resultado que hemos podido obtener de las circunstancias que hemos vivido con las herramientas emocionales a nuestra disposición, esa constante adaptación a nuestras circunstancias desde el momento de nuestro nacimiento, nos define ahora. Ese malestar emocional, muchos de los síntomas físicos y psicológicos que manifestamos ahora provienen de emociones mal gestionadas o heridas mal cicatrizadas y sí, también pueden ser traumas que siguen latiendo. Pero retomando el refrán “al mal tiempo buena cara”. No nos han enseñado el lenguaje emocional y muchas veces no sabemos escuchar aquello que nuestras emociones nos quieren transmitir. Anestesiar las emociones, no sentirlas sería como seguir con la anestesia después de una intervención quirúrgica. No notar lo que sentimos nos deja sin referencias sobre nuestro mundo interior y sobre los demás. Os cito a Freud, “las emociones no expresadas nunca mueren. Son enterradas vivas y salen más tarde de peores formas”

Si quieres seguir leyendo, tienes a tu disposición el Cuaderno por tan solo 10’99€

Cuaderno Emocional·Mente·Cuerpo

Es importante aprender a reconocer, manifestar y regular nuestras emociones. Conocernos a nosotros mismos con nuestros virtudes y nuestros defectos. Aprovecha cuando aparezcan sensaciones, emociones, como te he comentado hace un momentito, las emociones son sensores de información. Nuestro cuerpo y nuestra mente nos hablan. Tranquila, poco a poco, en el Cuaderno vas a encotrar muchas plantillas para ir trabajando.

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